Miriam Ramos se ha situado entre las grandes voces del cancionero cubano de los últimos 60 años. Dueña de una sensibilidad interpretativa inconfundible y de una elegancia artística poco común, ha consagrado casi toda su vida a la canción, convirtiéndose en referencia obligada para quienes desean comprender la esencia de la interpretación vocal en Cuba. Hablar de las grandes cancioneras cubanas sin mencionar a Miriam Ramos sería dejar incompleta una parte esencial de la historia musical de la isla.
Difícilmente pueda hablarse de cancioneras cubanas sin mencionar a Miriam Ramos, La voz de terciopelo. En sus palabras: La música estuvo en mi casa siempre: mi madre era músico de formación, estudió piano, canto, y mi padre era un melómano sin remedio, tenía muy buen gusto para la música.
Conocida como La voz de terciopelo, Miriam creció en un hogar donde la música formaba parte natural de la vida cotidiana. La música estuvo en mi casa siempre: mi madre era músico de formación, estudió piano y canto, y mi padre era un melómano sin remedio, tenía muy buen gusto para la música, recordaría años después. Aquella atmósfera familiar marcaría para siempre su sensibilidad artística.
Su formación comenzó en el Seminario de Música Popular dirigido por Odilio Urfé y continuó posteriormente en la Escuela de Superación Profesional Ignacio Cervantes. Entre 1963 y 1969 integró el Coro Nacional de Cuba, entonces llamado Coro Polifónico Nacional, bajo la dirección de Serafín Pro. Aquella experiencia coral sería decisiva en su desarrollo musical. El trabajo de una agrupación vocal es indispensable por un tema de entrenamiento y de desarrollo de lo que se llama oído armónico, no solo del punto de vista melódico, sino también de todo lo otro, explicaría Miriam, consciente de la importancia de comprender la música más allá de la melodía.

En 1964 ofreció su primer recital como solista, acompañada al piano por Frank Emilio Flynn. Apenas 3 años más tarde, en 1967, participa en el Festival de Varadero y en el Encuentro de la Canción Protesta auspiciado por Casa de las Américas, espacios fundamentales para la evolución de la canción cubana contemporánea.
En 1975 ingresó al Movimiento de la Nueva Trova, convirtiéndose en una de sus intérpretes más refinadas. Su repertorio ha recorrido con rigor y profundidad las distintas etapas de la canción cubana, desde la trova tradicional hasta el filin y la nueva canción. En la voz de Miriam Ramos han encontrado nueva vida obras de Marta Valdés, Bola de Nieve, Ernesto Lecuona, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y muchos otros autores imprescindibles del patrimonio musical cubano.
Durante años, millones de cubanos identificaron también su voz con La Calabacita, la canción transmitida cada noche por la televisión cubana para invitar a los niños a acostarse temprano y ayudar a los padres a establecer hábitos de sueño saludables para sus hijos. Aquella melodía terminó formando parte de la memoria afectiva de varias generaciones.

Aunque su nombre está ligado principalmente a la interpretación, Miriam Ramos también ha desarrollado una obra autoral marcada por la honestidad emocional. No soy una compositora de oficio, confesó alguna vez. Creo que aquellos no dependen solo de la inspiración. No es mi caso. Manejo algunos recursos, pero mis canciones surgen como un desbordamiento. Siento unas ganas enormes de hacer una canción, a partir de una angustia rara [..] Influye el estado de ánimo, por supuesto. A veces ni conozco las causas. Un buen día cojo la guitarra y nace la canción, todo junto, texto y música [..] Evidentemente mi género es la canción. Esa sinceridad creativa atraviesa buena parte de su obra.
Uno de los rasgos más admirables de su trayectoria ha sido la manera en que convirtió el piano en un interlocutor natural de su voz, sustituyendo muchas veces la guitarra tradicional de la trova. En ese recorrido estuvo acompañada por pianistas de enorme prestigio como Hilario Durán, Andrés Alén, Ernán López-Nussa, Alejandro Falcón, Harold López-Nussa y Rolando Luna. Sus discos constituyen verdaderas lecciones de sensibilidad interpretativa y de diálogo entre la voz y el piano.
Su legado no se limita únicamente al canto. Miriam ha dejado una huella profunda en la radio, el teatro, la televisión y la producción musical. Programas como No hacen falta alas y La esquina del jazz demostraron su capacidad para dialogar con la música y la literatura desde una mirada culta y cercana. Como productora musical defendió siempre la excelencia artística y una comprensión profundamente refinada de la cubanía.
Entre sus producciones discográficas más importantes destaca especialmente la trilogía La canción cubana, una monumental antología producida por Producciones Colibrí que recorre la evolución de la canción en Cuba desde la trova tradicional hasta la contemporaneidad. Dividida en tres volúmenes (De la tradición, De 1948 a 1960 y De 1962 a 2012), esta obra se convirtió en una referencia imprescindible para comprender la historia de la canción cubana. El álbum recibió el Gran Premio Cubadisco en 2013 y fue nominado al Premio Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Tropical Tradicional.
A lo largo de su carrera, Miriam Ramos obtuvo el Premio Cubadisco en la categoría Canción en 1999 y 2000, además del Premio de Honor Cubadisco en 2013. En 2024 recibió el Premio Nacional de Música de Cuba, reconocimiento que confirmó lo que el público y la crítica sabían desde hacía décadas, que su obra pertenece ya al patrimonio cultural de Cuba.
No existe un rincón esencial de la canción cubana que no haya sido tocado por la sensibilidad de Miriam Ramos. Su voz, siempre elegante y profundamente humana, ha acompañado a varias generaciones y continúa siendo sinónimo de rigor, belleza y verdad artística.
Obras
- Mariposa, de Pedro Luis Ferrer.
- Algo como las aguas en tormenta.
- Ámame como si fuera nueva.
- Canción desde Viñales.
- Canción por un desaliento.
- Canción de lo inevitable.
- Como si fuera la primera vez, texto: Nicolás Guillén.
- Homenaje núm. 2.
- Lluvia es.
- Otra vez la guitarra.
- Para tu piel, seas tú.
- Señora: la mar.
- Tema telenovela Pasión y prejuicio de Noel Nicola.
Discografía
- Siempre en mi corazón junto al pianista Ernán López-Nussa.
- Ella y yo, junto a Haydée Milanés / 2021.
- De raíces y versiones, junto a López-Nussa y el guitarrista Dairon Ortega / 2020.
- El piano y yo / 2016.
- La canción cubana / 2012.
- Cantar la trova, junto a Pancho Amat / 2005.
- Obsesión, homenaje a Benny Moré / 2002.
- Por La Habana / 1999.
- Estás conmigo, tributo a Bola de Nieve junto al pianista Andrés Alén / 1998.
- Para tu piel / 1989.
- Canción desde otro mundo, con canciones de Marta Valdés / 1983.
- Mis canciones / 1981.
- Miriam Ramos / 1976.
Premios
- Premio Nacional de Música / 2024.
- Premio de Honor Cubadisco / 2013.
- Gran Premio Cubadisco para la producción La canción cubana / 2013.
- Premio Cubadisco en la categoría Canción / 2000.
- Premio Cubadisco en la categoría Canción / 1999.
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