Ñico Rojas fue un compositor notable y un guitarrista excepcional, reconocido como uno de los fundadores del movimiento del filin dentro de la canción cubana. A lo largo de su vida, supo ganarse el respeto y la admiración de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo. Creó un estilo tan personal en la guitarra que sus piezas se utilizan hoy como material de estudio en los conservatorios de música. Para algunos Ñico mismo era el filin.
Su música abarca todos los géneros populares cubanos: guajiras, sones, danzones, mambos, rumbas y boleros, siempre ligados al espíritu y la sensibilidad del filin. Rojas dejó al cancionero cubano piezas únicas, reflejo de su profunda sensibilidad. Hombre de personalidad noble, modesta y muy familiar, muchas de sus composiciones están dedicadas a los integrantes de su familia.

Desde muy joven, Ñico comenzó a tocar la guitarra de manera autodidacta. A los 18 años inició la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de La Habana, graduándose en 1945. Tras su graduación, se estableció en Matanzas, donde desarrolló su profesión y participó en la construcción de puentes, viaductos y otros proyectos de ingeniería, permaneciendo allí hasta 1970.
Pero su pasión por la música nunca disminuyó. Aunque carecía de estudios formales, logró situar su estilo creativo en la frontera entre lo clásico y lo popular, combinando distintos ritmos cubanos. En Matanzas recibió dos influencias musicales decisivas: los rumberos como Saldiguera y Virulilla, y los creadores de tonadas campesinas que conoció mientras trabajaba en la construcción de carreteras. Estas influencias quedaron reflejadas en su obra guitarrística.

Su capacidad para la improvisación parecía inagotable. En sus composiciones, la libertad melódica y rítmica se conjugan con la agógica y la dinámica, fusionando lo clásico y lo popular con un virtuosismo propio y sorprendente.
Entre 1965 y 1968 formó un dúo de guitarras con Elías Castillo. Durante su carrera ofreció recitales anuales en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, acercando su música al público habanero. En 1964 grabó su primer álbum, Suite cubana para guitarra, al que siguió otro en 1977. En 1998 se presentó en el Lincoln Center de Nueva York junto a destacados músicos como Frank Emilio Flynn y Orlando (Cachaíto) López.

Su colaboración con Frank Emilio Flynn permitió que sus canciones fueran llevadas a diferentes formatos. Según relata su nieto Helder Rojas, Flynn arregló para piano el tema Tony y Jesusito, dejando a Ñico tan impresionado que nunca volvió a interpretarlo. Además, trabajó junto a figuras como Chucho Valdés y Tata Güines, y sus obras han sido interpretadas por Elena Burke, Pepe Reyes, Orlando Vallejo, Miguelito Valdés, Lino Borges, Omara Portuondo, Pablo Milanés o el Cuarteto Sexto Sentido.
La vida y obra de Ñico Rojas fue prolífica. Creó un estilo guitarrístico original, de gran complejidad y virtuosismo técnico, que, según el musicólogo Leonardo Acosta: desborda emoción, vitalidad e intelecto. Sus piezas son hoy un patrimonio invaluable de la música cubana. Ñico Rojas fallecería en La Habana a los 87 años de edad.
Obras
- Bolero: Ahora sí que te quiero, Al fin, no vales nada, Algo nuevo para ti, Para qué quererte, ¿Por qué me duele?, Renunciaré a tu cariño, Sé consciente.
- Bolero-mambo: Ser o no ser, Si bailo contigo.
- Canción: Canción a mi padre, Canción estudio, Egoísta, Ese pesimismo tuyo, Esta dicha nuestra, Este cariño mío, Me curan tus besos, Me has robado la calma, Mi ayer, Ojeras negras, Sólo pido tu amor, Sonatina con texto de Amado Nervo.
- Composiciones para guitarra: Admiro a mi Habana (mambo con filin), Allá en el rancho grande (corrido mexicano), Ángela y Antonio (trova con filin), Conversando con Nicolás Guillén (música descriptiva), Chanito y Pepito (bolero con filin III), Chicha y Ana Rosa (guajira con filin), Dulce y Alfonso (balada), El agua no se debe malgastar (guajira con filin), El manisero (versión), Elegía a Benny Moré (guajira-son), Elenita y Jorgito, Elías, malogrado maestro (motivo de danzón), En el abra del Yumurí (fantasía rítmica), Eva, Fátima y Mayra Lina (trova con filin), Floreando un tumbao, Francito y Alfonsito (chachachá), Guajira a mi madre (guajira-son), Guajira guantanamera (versión), Guyún: el maestro (aire de vals), Homenaje a Bebo Valdés, Homenaje a Joseíto Fernández (preludio con filin III), Hortensia y Arnaldo (mambo), Iliana y Ela (preludio con filin), Iliana y Rosita (balada con filin), Iya y Renato (chachachá con filin), Jairo y Juan (danzón con filin), Jazmín de mi casa (preludio), Jimmy y Ramoncito, Jovellanos (balada), Lacret 256 (son con filin), Lay y Egües (tumbao), Lilliam (balada), Lizelena y Stefan, Luisa y Panchita (canción con filin), Martica (balada), Merci y Yeli, Nieves y Dorita (batanga con filin), Mónica y Laurita (bolero con filin), Patricia (bolero con filin), Pedreira y Campuzano (tumbao con filin), Pipo y Arcaño (motivo de danzón moderno), Qué linda es Matanzas (preludio rítmico), Réquiem por Lázaro Peña (mosaico), Retrato de un médico violinista (preludio), Rítmico a mi padre (fantasía rítmica), Saldiguera y Virulilla (rumba), Tres palabras (versión), Un monstruo llamado Carilda, Ventzeslava (preludio rítmico), Viajando en la ruta 14, Vili y Aymé (preludio con filin).
- Mambo: Oye, me voy a casar, Para bailar mejor.
- Piano: Eva (mambo), Helder y Patricia (balada), Tony y Jesusito (mambo-bop).
Familiares músicos
- Helder Rojas, pianista.


