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Enrique Lazaga

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Enrique Lazaga Varona

Nombre: Enrique Lazaga Varona

Lugar de Nacimiento: Cienfuegos

Fecha de Nacimiento: 13 abril 1939

Nacionalidad: cubana

Profesión: tumbador, güirista, compositor, director, pedagogo, timpanista

Residencia Actual: La Habana

Síntesis Biográfica

Antes de alcanzar el reconocimiento como uno de los más grandes intérpretes del güiro en la música cubana, Enrique Lazaga Varona inició su formación musical desde la infancia bajo la influencia de su padre, el músico Juan Enrique Lazaga. Cienfueguero de nacimiento, dio sus primeros pasos tocando la tumbadora junto a su padre en la orquesta de Cabaret Rumba Palace. Aquella temprana inmersión en el mundo de la percusión despertó una vocación que pronto reforzaría con estudios en la Escuela de Superación Profesional Ignacio Cervantes, donde adquirió una sólida formación musical y un profundo dominio de la percusión cubana.

A comienzos de la década de 1950 ya participaba en agrupaciones de su ciudad natal, mientras alternaba las presentaciones con el ambiente festivo de las congas populares. También fue timpanista de la Orquesta Popular de Conciertos, dirigida por Alfredo Diez Nieto. En 1952 comenzó una etapa decisiva en la Playa de Marianao, en La Habana, donde la intensa actividad musical de la época le permitió perfeccionar su oficio como percusionista. Vivía entonces en el popular barrio de Cayo Hueso, rodeado de rumberos y músicos, en una ciudad donde el chachachá dominaba los salones de baile.

En 1956 realizó una gira con un conjunto folclórico y poco después ingresó en la primera orquesta fundada por Elio Revé Matos que la abandonaría dos años más tarde para cumplir otros objetivos musicales. Lazaga, junto al resto de integrantes, asumió la dirección de lo que sería la Orquesta Ritmo Oriental. Esta formación llegaría a convertirse en una de las charangas más populares e influyentes de Cuba. Desde entonces permanecería vinculado a ella durante más de seis décadas, ejerciendo como director y uno de los principales responsables de su identidad musical.

La Ritmo Oriental se consolidó durante los años 1960-1970 como una referencia imprescindible de la música popular bailable cubana. Temas como Mi socio Manolo, La chica mamey o Yo bailo de todo marcaron a generaciones de bailadores y situaron a la agrupación entre las más exitosas del país. Bajo la dirección de Lazaga desfilaron por sus filas destacados cantantes y músicos, entre ellos Pedrito Calvo, Tony Calá y David Calzado, manteniendo viva la tradición de la charanga cubana sin renunciar a la evolución de su sonido.

Enrique Lazaga Varona
Enrique Lazaga Varona

Aunque comenzó como tumbador, fue el güiro el instrumento que terminó definiendo su carrera artística. Enrique Lazaga revolucionó la forma de interpretarlo dentro de las orquestas populares. Su manera de ejecutar el instrumento, basada en un rayado corto, enérgico y extremadamente preciso, al que él mismo denominaba macheteado, aportó una nueva dimensión rítmica a la percusión charanguera. Para él, el verdadero reto nunca consistió en tocar el güiro, sino en comprender la riqueza de los géneros cubanos para insertar correctamente el instrumento en cada uno de ellos. Lazaga afirma que tocar el güiro era sencillo; lo realmente difícil era conocer la diversidad rítmica de la música cubana y saber cómo integrarlo en cada estilo.

Su dominio de la percusión hacía posible esa concepción musical. Durante años alternó el güiro con la tumbadora cuando la interpretación lo requería, compartiendo escenario con percusionistas como Daniel Díaz y Claro Bravo. Aquella sección rítmica llegó a ser considerada una de las más sobresalientes de la música popular cubana de la década de 1970, comparable por muchos especialistas con las formaciones de agrupaciones emblemáticas de la época.

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Mi socio Manolo – Enrique Lazaga & La Ritmo Oriental

La calidad de su trabajo hizo que numerosas figuras recurrieran a su talento. A lo largo de su carrera integró o colaboró con agrupaciones como el Conjunto Casino, la Orquesta Riverside, la Orquesta del legendario Israel López (Cachao), la Charanga de Oro de José Loyola, la orquesta de Orlando (Maraca) Valle, Yumurí y sus Hermanos, las Afro-Cuban All Stars dirigidas por Juan de Marcos González y el proyecto Buena Vista Social Club. Compartió además escenario y estudios de grabación con maestros como José Luis Quintana (Changuito), Tata Güines y el pianista Frank Emilio Flynn.

Su prestigio también se extendió al ámbito académico. Fue Profesor Titular de la Cátedra de Percusión Cubana y Orquestas Populares del Conservatorio Amadeo Roldán, donde transmitió durante años los conocimientos adquiridos a lo largo de su extensa trayectoria profesional, formando a nuevas generaciones de percusionistas.

Como compositor dejó igualmente una huella significativa. Entre sus obras más conocidas figuran Canto a la felicidad, Oye Vicente, Los rolos de Teresa, Checoslovaquia chachachá, Una descarga cualquiera, Dicen que sufro, Y se baila así y Eternamente nuestro. Canto a la felicidad, estrenada por la Ritmo Oriental en 1973 con la voz de Juan Crespo Masa, trascendió rápidamente las fronteras cubanas. La pieza fue grabada posteriormente por La Magnífica Charanga de Elio Pacheco en Venezuela, popularizada internacionalmente por la Sonora Ponceña bajo el título Canto al amor e incorporada también al repertorio de la Orquesta Broadway de Nueva York.

Su extensa discografía incluye grabaciones con la Ritmo Oriental, el Conjunto Casino, la Orquesta Riverside, la Orquesta Anacaona, la Orquesta del Cabaret Tropicana, Maraca, Cachao, Afro-Cuban All Stars y todos los álbumes del proyecto Buena Vista Social Club, además de numerosas colaboraciones con artistas de la música popular cubana. Su participación en el álbum Tremenda Rumba, junto a Maraca y su Otra Visión, le valió una de las tres nominaciones al Premio Grammy que recibió durante su carrera. En el Lincoln Center de Nueva York trabajó con un todos estrellas del trompetista Wynton Marsalis.

Reconocido ampliamente como uno de los mejores güireros de todos los tiempos, Enrique Lazaga elevó un instrumento tradicionalmente considerado secundario hasta convertirlo en un elemento protagonista dentro de la orquesta popular cubana. Su virtuosismo, su conocimiento de la percusión y su visión musical contribuyeron a redefinir el papel del güiro en la música bailable, mientras su labor al frente de la Ritmo Oriental ayudó a preservar una de las tradiciones más representativas de la charanga cubana. Su legado permanece como referencia obligada para músicos, investigadores y amantes de la música popular de Cuba.

Obras

  • Canto a la felicidad.
  • Oye Vicente.
  • Los rolos de Teresa.
  • Checoslovaquia en chachachá.
  • Una descarga cualquiera.
  • Dicen que sufro.
  • Y se baila así.

Discografía

  • Güiro, cajón y piano para un danzón.
  • El guarasón de Lazaga / 2019.
  • El que más goza. Tributo al danzón / 2017.
  • Eternamente chachachá.

Familiares músicos

  • Juan Enrique Lazaga, percusionista.
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