Vania Borges nació en el seno de una familia estrechamente vinculada a la música. Su padre era oboísta, su madre cantante y una de sus primas integrante del cuarteto vocal Gema 4. En ese ambiente comenzó desde muy pequeña su formación musical, estudiando piano y oboe, instrumento que terminaría convirtiéndose en el eje de su preparación académica.
En 1989 se graduó en el Conservatorio de Música Amadeo Roldán, en La Habana. En Matanzas ejerció como profesora de oboe y teoría musical, al tiempo que fue oboísta suplente en la Orquesta Sinfónica de Matanzas. También colaboró como oboísta en la Banda Nacional de Conciertos e integró el Coro del ICRT. En 1990 pasó a formar parte de la Orquesta Sinfónica de Matanzas, continuando así una trayectoria que, en sus comienzos, estuvo vinculada a la música de concierto.
Su carrera dio un giro cuando se incorporó al cuarteto vocal femenino Da Capo, dirigido por la maestra Alina Torres. En esta agrupación comenzó a desarrollar plenamente su faceta como cantante y participó en sus primeras giras internacionales, que la llevaron a escenarios de Francia, Japón y México. La experiencia con Da Capo fue decisiva para su posterior proyección artística.

Tras la desintegración del cuarteto, Borges se incorporó durante un período a la orquesta Pachito Alonso y sus Kini Kini. Fue allí donde coincidió con el pianista Lazarito Valdés, una relación profesional que tendría especial importancia en su trayectoria posterior. Más tarde, José Luis Cortés la invitó a formar parte del proyecto Las Mulatas de Fuego, donde compartió escenario con Haila María Mompié y nuevamente con Lázaro Valdés. A partir de este concepto y con varios de sus integrantes se conformó Bamboleo, agrupación que se convertiría en una de las formaciones más populares de la música cubana bailable de los años noventa.
Durante cerca de una década, Vania Borges permaneció vinculada a Bamboleo y alcanzó una notable popularidad tanto en Cuba como en los escenarios internacionales. Junto a Haila María Mompié contribuyó además a consolidar una imagen escénica que se convirtió en una de las señas de identidad de la agrupación: las llamadas mulatas rapadas, una estética que tuvo especial repercusión en Cuba, Europa y Estados Unidos.
Como integrante de Bamboleo, Borges destacó por su poderosa voz y su capacidad para desenvolverse dentro de diferentes registros de la música popular cubana. Entre los temas que interpretó durante esta etapa se encuentran La soledad, Tú y yo la misma cosa, ¿Te gusto o te caigo bien? y Ya no hace falta, este último convertido en uno de los éxitos de la música bailable cubana de finales del siglo XX.
Su actividad durante aquellos años no se limitó a Bamboleo. También participó en proyectos relacionados con Buena Vista Social Club y con la Charanga All Star, además de intervenir en numerosas colaboraciones con otros músicos. El volumen de propuestas que comenzó a recibir y el deseo de comprobar si podía mantener como solista la popularidad alcanzada con Bamboleo la llevaron a tomar una decisión que cambiaría definitivamente su carrera: emprender su propio camino.
En 2002 había comenzado a presentarse como solista y ese mismo año obtuvo el Premio de la Popularidad en el concurso Adolfo Guzmán, donde interpretó ¿Qué hago con la canción?, de Pedro Romero. También participó en el proyecto discográfico Cuba le canta a Serrat, consolidando sus primeros pasos en solitario.

En 2006 presentó su primer álbum, titulado Vania, un proyecto dedicado íntegramente a la obra del cantautor español Alejandro Sanz. En el proyecto, Borges llevó las canciones a su propio terreno, combinando el bolero y el jazz afrocubano con elementos de la tradición musical cubana. El resultado fue un repertorio en el que las baladas de Sanz adquirieron una nueva dimensión interpretativa. En la grabación participaron músicos de reconocido prestigio como Tata Güines, Rolando Luna y Frank Rubio. El disco confirmó que su formación musical y su experiencia en diferentes géneros le permitían abordar repertorios ajenos desde una marcada identidad cubana.
Vania Borges ha compartido escenarios o grabaciones con figuras como Shakira, Tata Güines, Rolando Luna, Eliades Ochoa y Alexander Abreu. También participó en grabaciones de la colección Rhythms del mundo, vinculada al proyecto Buena Vista Social Club. Su capacidad para transitar entre la música popular bailable, la timba, el bolero, el son y el latin jazz se hizo especialmente evidente en interpretaciones como Lágrimas negras, de Miguel Matamoros, junto al maestro Eliades Ochoa. Esta versatilidad, respaldada por su formación académica, constituye uno de los rasgos distintivos de su carrera y la diferencia dentro de una generación de intérpretes surgidos de la música popular cubana.
En 2009 obtuvo una importante distinción al interpretar Disfrútame, de Germán Nogueira Gómez, con la que obtuvo el Gran Premio en el Festival de la Canción de California. Entre otros reconocimientos también figuran el Premio Madre Caridad, recibido en Francia. En 2013 grabó con la EGREM su segundo fonograma, Tengo pega pega, producido por Manolito Simonet y Germán Velasco. En esta ocasión se apartó del carácter esencialmente romántico de su primer álbum para adentrarse nuevamente en la música bailable, demostrando que su carrera solista no estaba limitada a un único registro.
La crítica y el público cubanos han situado a Vania Borges entre las voces femeninas más destacadas de la música cubana contemporánea. En ocasiones ha sido incluida, junto a intérpretes como Haila, entre las llamadas divas de la música cubana moderna. Su preparación académica contribuyó a ampliar su versatilidad y su capacidad para afrontar cambios de género, ritmo y estilo. Su potente registro vocal, su sensibilidad interpretativa y su presencia escénica han llevado a algunos críticos a relacionarla con la tradición de grandes voces femeninas cubanas, llegando incluso a señalarla como una de las continuadoras de Elena Burke.
Vania ha construido una personalidad artística propia, sustentada en una combinación poco frecuente de formación clásica, experiencia en la música popular y capacidad para interpretar repertorios románticos y tradicionales desde una perspectiva contemporánea. Después de su extensa etapa en Bamboleo y de más de dos décadas de trayectoria como solista, permanece como una de las voces femeninas representativas de la música cubana contemporánea. Su recorrido, desde el oboe y la música sinfónica hasta la música bailable, el bolero y el son, refleja una carrera marcada por la versatilidad y por una constante búsqueda de nuevos registros sin abandonar la raíz musical cubana.
Discografía
- Tengo pega pega / 2013.
- Vania / 2006.
- Cuba le canta a Serrat / 2002.



