Ninguna sociedad occidental ha visto con buenos ojos que las personas negras demanden estilos de vida diferenciados de aquella que los maltrató, deshumanizó y esclavizó
El reggae es un género musical originado en Jamaica a finales de los años 1960, derivado del ska y el rocksteady, caracterizado por un ritmo pausado y sincopado, con bajo y batería como elementos centrales. Sus composiciones suelen abordar temas sociales, políticos y espirituales, generalmente vinculadas a la cultura rastafari, convirtiéndose en un movimiento global de resistencia y unidad. Sus seguidores forman parte de diversas culturas, lenguas y naciones y artistas como Bob Marley fueron clave en su difusión internacional.
El rastafari surgió a principios de los años 1930 en los barrios marginales de Kingston, Jamaica, inspirado en parte por la visión social y cultural de Marcus Garvey (fundador de la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro) y por la divinidad de Haile Selassie I, emperador de Etiopía. Ras significa literalmente príncipe y Tafari es aquel que merece respeto. La visión que se daba de los abisinios (etíopes actuales) en la literatura bíblica distaba mucho de la ignominiosa imagen que se daría de los africanos a partir de la esclavitud.
A los rastafaris se les ha definido como movimiento político-religioso, movimiento socio-religioso, culto mesiánico milenario, religión, modo de vida, subcultura, cultura de resistencia y también como actitud ante la vida: valores y filosofía en la que el rasta se apropia de imágenes, símbolos y actitudes diversas que lo identifican.
La cultura rastafari llega a Cuba como un estilo de vida alternativo para la juventud urbana, principalmente en La Habana, Santiago de Cuba, Cienfuegos y la Isla de la Juventud, desde finales de los años 1970. La expansión del reggae comienza a desarrollarse lentamente a la par que colinda con la apertura religiosa iniciada más o menos en 1990, la crisis generalizada del Período Especial y el incremento del turismo internacional en Cuba.
La resistencia entre los rastas cubanos se manifiesta en la oposición abierta y desafiante a los prejuicios hacia las personas negras, rechazando el esquema de sistema casi nada inclusivo del gobierno cubano a otras formas de pensar o expresar opiniones o aspiraciones sean en el orden político, económico o social. El reggae se convirtió entonces en medio para la difusión de la cultura rasta como cultura de resistencia, a la par que es continuación natural de las similitudes históricas y culturales entre Cuba y el resto de países del Caribe.
En general ninguna sociedad occidental (la cubana no ha sido una excepción) ha visto con buenos ojos que las personas negras demanden estilos de vida diferenciados de aquella que los maltrató, deshumanizó y esclavizó por lo tanto ese poder hizo uso, como siempre ha hecho, de su arma fundamental: el descrédito. En sintonía con la supuesta amenaza para la estabilidad de la sociedad cubana el rastafari fue asociado a lo marginal, a personas sin oficio ni beneficio, generalmente consumidores de marihuana, conjunto de vagos, que por demás veneraban una divinidad africana.
Es probable que por esta razón se haya visto y se vea actualmente lo rasta más como suerte de moda urbana donde las personas llevan con orgullo sus dreadlocks o incluso su pelo natural, pero que no necesariamente estará vinculado a la cultura rastafari y ni siquiera a la reivindicación social propiamente. No obstante, cada persona negra que lleva su cabello al natural muestra, aunque sea de forma indirecta, su oposición al gran poder, al establishment.
Volviendo a la música, el reggae cubano sería fusionado con otros tipos de músicas (incluida la cubana) compartiendo espacio con otras sonoridades alternativas no cubanas, como el rock y el rap. Entre las bandas que surgieron, casi todas en La Habana, se encuentran: Tierra Verde, Remanente, Hijos de Israel, Punto Rojo, Paso Firme, Otro Paso, Raíces Negras, Ras Lázaro, Príncipe Carlos, Ras Cocoman, el dúo Crazyman, Elioman, Lágrimas Negras, Herencia, Justicia, entre otros.
Otros artistas, no rastafaris, se han acercado al reggae pero en general fusionándolo con otros géneros que suavicen el sonido y el mensaje social. Por estas épocas surgirá el reguetón que inspirado por el reggae tuvo mejor recorrido en el gusto popular pues en origen no fue atacado de forma tan directa, probablemente porque dejó de ser música de negros.
El reggae devino también moda musical alternativa para un sector de población generalmente joven que se identificaba con músicas aparentemente más cultivadas que la música popular cubana. Paradójicamente Cuba no difunde su música con el valor añadido que muestra las músicas y los artistas foráneos. En conclusión el reggae en Cuba tuvo un momento fugaz de florecimiento pero la paranoia oficial habitual cercenó su desarrollo reconvirtiéndolo en suerte de moda urbana pasajera.




